La terraza costera sobre la que se asienta Alto Hospicio, a más de 500 metros de altitud y expuesta a una intensa niebla salina, impone condiciones extremas para cualquier estructura de fundación. El diseño de losa de cimentación en esta comuna no se limita a un cálculo de espesores: arranca con un análisis químico exhaustivo del suelo para cuantificar la concentración de sales solubles y sulfatos que, con el tiempo, corroen el acero de refuerzo y degradan la matriz del hormigón. Nuestro equipo técnico combina la prospección geotécnica con sondajes SPT para obtener el perfil de resistencia en profundidad, y luego modela la losa como un elemento rígido que redistribuye las cargas de la superestructura, mitigando los inevitables asentamientos diferenciales que provoca la heterogeneidad de los rellenos antrópicos y los antiguos depósitos de flujo aluvional presentes en la zona.
En Alto Hospicio, la losa no solo reparte cargas: es la primera barrera física contra el ataque químico de un suelo diez veces más agresivo que el promedio nacional.
